Empiecen a Recorrer la Voz!
by: DJ Comisford
¡DJ y Kacie arriba del Edificio de Empire State!
¡DJ y Kacie arriba del Edificio de Empire State!

“Denme a mí sus fatigados, sus pobres,
sus abigarradas masas, anhelantes de libre respirar,
los miserables rechazados de sus prolíficas costas.
Envíen a esos, a los desahuciados, arrójenlos a mí,
¡¡que yo elevo mi faro junto a la dorada puerta!”

(El poema de Emma Lázaro fue colocado en una placa al base de la Estatua de la Libertad en 1903. La Isla Ellis, donde resida la Estatua de la Libertad, fue donde inmigrantes sin contar fueron recibidos al entrar a los Estados Unidos.)

Mi primera experiencia con la ciudad de Nueva York fue en 2003. Ya que soy de Hanover, Ohio, con una población de 885, ¡me quedé muy impresionado por esta ciudad gigantesca de mas de 18 millones de habitantes! El contorno de la ciudad al parecer nunca terminaba. ¡Y el tráfico era pesadísimo! El metro era para marearse. ¡Mis cinco sentidos fueron inundados por luces intermitentes de neon, culturas y olores conflictivos, un montón de sonidos y muchísimos “fatigados, pobres, abigarradas masas”! La Iglesia Internacional de Cristo (ICOC) en Nueva York tenía para entonces unos miles de miembros y me sentía perdido en su confraternidad tan grande. La “cuidad que nunca duerme” me dejó asombrado e ilusionado. ¡Yo me veía como langosta! Y al terminar la semana, me sentía contento de encontrarme otra vez sano y salvo en Ohio. La Cuidad era demasiado para mi, un discípulo joven y de pueblito.

¡Los Grimas, los Comisford y los McKean en el restaurante Carmines!
¡Los Grimas, los Comisford y los McKean en el restaurante Carmines!

La semana pasada también visité a Nueva York. Esta vez, en preparación para plantar la Iglesia Cristiana Internacional de Empire City. Kacie, mi esposa, estaba a mi lado, y también mis verdaderos padres en la fe, Kip y Elena McKean, nos esperaban allí en la ciudad. George y Sharman Grima también vinieron desde Gainesville, la Florida, para ayudarnos “espiar la tierra.” Estaba nervioso cuando empezamos a recorrer la ciudad el lunes. Kacie se hizo discípula cuando era estudiante en Nueva York, entonces nos estaba señalando todo los lugares donde tenía memorias: la parada del metro donde se bajó la primera vez que iba a estudiar la Biblia, el lugar donde se reunía con su charla bíblica, y el lugar desde donde había mirado mientras se caían las torres gemelas, ¡a una distancia de apenas cinco cuadras! A la vez, Kip y Elena estaban recordando felizmente los momentos cuando habían ido a visitar a Steve y Lisa Johnson, quienes fueron a plantar la iglesia ICOC de Nueva York, y quienes actualmente dirigen a nuestra iglesia hermana en Pórtland. Yo solo escuchaba y lo absorbía todo. Mientras caminábamos, la ciudad parecía igual que como lo recordaba desde unos cuatro años atrás, pero algo estaba diferente… ¡yo! Regresamos a nuestro cuarto en el hotel luego de una gran cena en Carmines en el Times Square, y Kacie y yo pudimos hablar y orar juntos. No estaba agobiado, estaba animado.

 

El martes por la mañana, tuvimos un devocional en el hotel de los McKean con George, Sharman, Kip, Elena, Kacie e yo. Vimos a Números 13, donde al explorar la tierra prometida, los espías hebreos encuentran un “racimo de uvas” ¡tan grande que necesitaban dos de ellos para cargarlo sobre un palo! Kip nos animó que hay grandes cantidades de racimos en Nueva York – grupos de futuros discípulos, grupos de discípulos caídos de la fe, y grupos de discípulos del remanente. Platicamos acerca de las finanzas y los nombres de las personas bajo consideración para enviar al equipo misionero de Nueva York. Luego, oramos arrodillados para que Dios nos guiara los planes.

¡Los Grimas y los Comisford  en frente de la Radio City Music Hall!
¡Los Grimas y los Comisford en frente de la Radio City Music Hall!

Llenos de fe, salimos para almorzar en el famoso Carnegie Deli, y luego al Parque Central, ¡al parecer un pedacito de Ohio! Después de pasar tiempo en el parque y pasar por el Museo de la Historia Natural, Kip nos convenció que subiéramos hasta la cima del Edificio Empire State. El sol poco a poco estaba metiéndose por el horizonte y cuando llegamos hasta arriba, el sol estaba oculto y el cielo ahora estaba prendido con un número sin cuenta de luces de la ciudad. ¡Fue asombrante al verlo! ¡Por todos lados, la ciudad extendía tan lejos que se podía ver! Me quedé viendo y una sola cosa seguía pasando por mi mente: que aunque esta ciudad sea demasiada grande para mi, pero no hay ninguna ciudad en todo el mundo que sea demasiada grande para Jesús. Tal vez sea yo un chico de un pueblo chiquito de Ohio, pero Jesús no está intimidado. El no está nervioso o con miedo. No está agobiado. Ni está impresionado. Y si Jesús está con nosotros, nadie puede detener a la iglesia de Dios de avanzar con poder en Nueva York. Como Josué y Caleb dijeron al pueblo hebreo, “La tierra que recorrimos y exploramos es increíblemente buena. Si el Señor se agrada de nosotros, nos hará entrar en ella. ¡Nos va a dar una tierra donde abundan la leche y la miel! Así que no se rebelen contra el Señor ni tengan miedo de la gente que habita en esa tierra. ¡Ya son pan comido! No tienen quién los proteja, porque el Señor está de parte nuestra. Así que, ¡no les tengan miedo!” (Números 14:8-9). ¡Kacie e yo salimos del edificio animados con la visión de llenar Nueva York con el evangelio verdadero de Jesucristo! Y nosotros creemos que Dios comparte la misma visión.

Carlos Mejia, nuestro hermano de ánimo, al lado de uno de sus mejores amigos, José Otero, ¡quien se hizo miembre el domingo!
Carlos Mejia, nuestro hermano de ánimo, al lado de uno de sus mejores amigos, José Otero, ¡quien se hizo miembre el domingo!

El miércoles, volvimos a Hollywood llenos de fe y convencidos que Dios puede hacer cualquier cosa. Un día después de regresar, llevamos a nuestra charla bíblica a ver en persona al programa de televisión tipo “game show,” “The Price Is Right,” orando que de alguna forma podríamos ganar algo de dinero para la ofrenda especial del Día de Acción de Gracias de la iglesia City of Angels. Razonamos que todo el dinero en el mundo le pertenece a Dios y él se lo puede dar a quien él quiere. Prometimos dar nuestras ganancias a la iglesia. A nuestra sorpresa, nuestra hermana Janelle Rushen ¡pudo ir al frente y terminó ganando todo el botín, incluyendo el gran paquete de regalos! ¡Entre el dinero y los regalos la ganancia total fue de un valor de $24,000 dólares! La soberanía y sentido de humor de Dios se revelaron cuando entre los premios ganó ¡un viaje a Nueva York! Dios verdaderamente puede hacer lo que él quiere, cuando quiere.

Como discípulo de un pueblo chiquito, la letra de la canción famosa de Frank Sinatra, “New York, New York,” toma un significado especial.

 

Empiecen a difundir la noticia
Yo me voy hoy
Quiero ser parte de ella…
Y empezar de nuevo
Nueva York, Nueva York
Quiero despertar en la cuidad que nunca duerme…
Esa nostalgia del pueblito
Se me están quitando
Yo voy a empezar de nuevo
En viejo Nueva York
Si lo pueda lograr allí,
Lo puedo logar donde sea
Depende de ti, Nueva York, Nueva York.

Nuestro hermano más nuevo, ¡Mario!
Nuestro hermano más nuevo, ¡Mario!

Por fe, el el Jubileo de Misiones Mundiales de 2008 en Los Ángeles el 31 de julio – 3 de agosto, Kacie e yo, juntos con los Grimas y un equipo de la Iglesia City of Angels en Los Ángeles, seremos enviados por el Espíritu a plantar la Iglesia Cristiana Internacional Empire City. Entonces “empiecen a recorrer la voz” que Dios está mandando su “nuevo movimiento” de discípulos completamente comprometidos al “viejo Nueva York” para que todos los neoyorquinos oigan las buenas noticias acerca de Jesús. Ya que Dios me quitó la “melancolía de pueblito”, que eso sea un señal de esperanza por un comienzo nuevecito. Si Dios “puede” hacer eso, y creo yo que sí lo va a hacer, él “puede” hacerlo en cualquier lugar alrededor del mundo, en esta generación.

Llegando desde Chicago, Ace y Pamela McClinton,   juntos con sus hermosos niños, Enders, Masai & Somiya, se hacen miembros de la iglesia!
Llegando desde Chicago, Ace y Pamela McClinton, juntos con sus hermosos niños, Enders, Masai & Somiya, se hacen miembros de la iglesia!

La Estatua de la Libertad se volvió la promesa de una nueva vida. Si tú te juntas al equipo misionero o nos apoyas con dinero, estarás “levantando la lámpara de Cristo” y así abriendo la “puerte dorada” a la salvación para las “abigarradas masas” de Nueva York. Por favor, si estás interesado o interesada, llámenos a Kacie y a mi al 740-334-2396 o mándame un correo electrónico a: dj@caicc.net. ¡Y a Dios sea toda la gloria que él desea y que tanto merece!

DJ Comisford

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